Han pasado 38 años de aquel aciago 22 de agosto en que 19 jóvenes inteligentes, humanitarios, dispuestos a darlo todo en pro del desprotegido, eran fusilados por un gobierno de facto, devenido en terrorista y que sentó el precedente de lo que años más tarde se conoció con el nombre de proceso de reorganización nacional dejando como saldo la desaparición de 30 mil hijos de nuestra patria.
Estuve pensando que nos dejó cómo enseñanza el 22 de agosto y me di cuenta que no importa tanto saber los nombres, las costumbres o las anécdotas de los involucrados.
¿Qué importa entonces?
Lo importante es saber que estos 19 jóvenes entregaron sus vidas con valor y plena conciencia de una lucha por la dignidad y calidad de vida de los olvidados de nuestro país.
Importa saber que estos jóvenes amaban tanto la vida, que no solo la querían para ellos sino que luchaban defendiendo los más altos valores de la condición humana.
Importa saber que las balas acribillaron sus cuerpos pero no pudieron someter a las ideas y principios por ellos sustentados, los cuales siguen teniendo la misma vigencia de aquella época.
Importa saber que siempre que se quiere imponer el silencio, hay alguien dispuesto a hablar, porque el miedo puede ser cómplice pero la verdad siempre es juez.
Importa saber que fueron y siguen siendo el fiel ejemplo de la esencia del ser humano.
Importa saber que la muerte de estos 19 jóvenes creó 19 héroes, pero que para llegar a ser un héroe muerto, primero tuvieron que haber sido héroes en vida.
Importa saber que la peor de las sentencias es la social y que no existe tribunal más impío que el de la memoria.
Tuvimos que esperar muchos años para que surgiera la decisión política de poner fin al estado de impunidad en el que viven quienes decidieron y ejecutaron el siniestro plan de eliminar a una generación de jóvenes que creían en una sociedad más digna, igualitaria y justa.
Lamentablemente, la muerte alcanzó antes que la justicia a muchos de ellos, sin embargo, todavía quedan responsables que caminan entre nosotros, se sientan a nuestro lado y se burlan de la justicia, apañados por un cobarde pacto de silencio que los hace más ruines aun.
Es nuestro deber y obligación sentarlos ante un tribunal para que comparezcan, para que la ley los juzgue y determine el castigo que les corresponde.
Si sabes todo eso, sabés también que por ellos, por los 30 mil desaparecidos que les sucedieron y por la derrota y muerte de nuestros jóvenes en Malvinas terminó una dictadura denigrante, y sabés también que, con sus defectos y virtudes, la democracia es un logro que tenemos que preservar entre todos.
Por ellos, por Uds., por nuestros hijos y nietos, es que les pido que nunca dejen de recordar a:
RUBEN PEDRO BONET – MARIO EMILIO DELFINO – CARLOS HERIBERTO ASTUDILLO – ALBERTOS CARLOS REY – ALFREDO ELIAS KOHON – CLARISA ROSA LEA PLACE – MARIA ANGELICA SABELLI – SUSANA LESGART – JOSE RICARDO MENNA – MIGUEL ANGEL POLITTI – MARIANO PUJADAS – ANA MARIA VILLA REAL – HUMBERTO SEGUNDO SUAREZ – HUMBERTO ADRIAN TOSCHI – JORGE ALEJANDRO ULLA – MARIA ANTONIA BERGER – ALBERTO MIGUEL CAMPS – RICARDO RENE HAIDAR – EDUARDO ADOLFO CAPPELLO
Por qué un blog? Por qué este blog?
Este espacio fue pensado como una catarsis, un lugar donde volcar experiencias de vida, pensamientos, miradas críticas sobre la realidad. Es un ensayo de apertura en donde los filtros los ponen los lectores. Es un grito desesperado hacia el todo, desde la nada. Existirán temas de interés general que impliquen debate y otros que no merezcan un mísero comentario. Lo importante es que todos se sientan libres de expresarse, como yo. El Tano Gabino es la imagen que me quedó de mi viejo, con su manto y con mi mirada los invito a navegar, con el solo objeto de contribuir a la confusión mundial.
viernes, 20 de agosto de 2010
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