Por qué un blog? Por qué este blog?

Este espacio fue pensado como una catarsis, un lugar donde volcar experiencias de vida, pensamientos, miradas críticas sobre la realidad. Es un ensayo de apertura en donde los filtros los ponen los lectores. Es un grito desesperado hacia el todo, desde la nada. Existirán temas de interés general que impliquen debate y otros que no merezcan un mísero comentario. Lo importante es que todos se sientan libres de expresarse, como yo. El Tano Gabino es la imagen que me quedó de mi viejo, con su manto y con mi mirada los invito a navegar, con el solo objeto de contribuir a la confusión mundial.

miércoles, 21 de abril de 2010

Cerrar los ciclos

Hoy mi hermano se recibe, si, coloquio mediante tendremos un flamante Licenciado en Relaciones Públicas.
Esta situación no creo que modifique mucho su día a día. No creo que acceda a una propuesta laboral novedosa o que su compensación actual aumente, sin embargo en él seguro operará un alivio, no de los que alejan dolores sino de los que acarrean paz interior.

Esa situación tiene que ver con la posibilidad de cerrar ciclos. A que me refiero con esa definición? Entiendo que cerrar un ciclo es dar por terminado un proceso que necesariamente debe tener, un inicio, un desarrollo y UN FIN.

Cuando uno no cierra los procesos queda siempre (más visible o menos visible) un sinsabor. Difícil de definir, es como la acidez estomacal, luego de una ingesta abundante. No te mata, no te paraliza, no te cambia la vida, pero molesta. Está ahí.

Y la mente caprichosa, da muchas vueltas, recorre muchos lugares pero tiene la sensibilidad de hacer siempre una parada en esos ciclos no cerrados.

Puede ser una amistad que se terminó sin ninguna causa aparente y que nunca tuvo una de esas charlas que imprimen certificado de defunción.

Ese matrimonio que dejó de serlo pero que hasta que no tenes en la mano la sentencia de divorcio, sigue presente en tu imaginario.

Y al igual que el título universiario, el acta de defunción, la sentencia de divorcio, pareciera ser que es imprescindible un papel, algo físico que testifique que algo termina. Como si no alcanzara con saber que eso pasó, como si fuera necesario demostrar empíricamente al resto que uno concluyó un ciclo.

Lo cierto es que cerrar ciclos también genera la posibilidad de abrir otros, es como un puerto en donde se percibe la expectativa de los que llegan y la incertidumbre de los que parten en una nueva aventura.

Más allá de como uno viva el proceso y el resultado del mismo, es muy importante cerrar ciclos, poner un punto y a parte, e iniciar un nuevo párrafo.

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