El sábado asistí a ver la final mundial de clubes. El duelo enfrentaba al Barcelona y a Estudiantes de La Plata, el Barsa y el Pincha, un español y un argentino, el campeón de Europa con el campeón de América.
Para ser sinceros, ninguno de los equipos me despierta simpatías. Por distintos motivos, en el primer caso porque es un despropósito armar un plantel en donde jugadores como Ibramovich queden en el banco y en el segundo, por cuestiones más familiares o personales, que futbolísticas.
Sin embargo, por algún extraño motivo, que mi mente todavía no ha podido dilucidar, me inclinaba por El Pincha. El partido tuvo un desarrollo casi lógico dentro de lo ilógico que fue ver a Estudiantes al frente del marcador casi durante los 90 minutos.
Lógico porque Estudiantes se paró de contra, con las líneas medias y defensivas bien apretadas, mordiendo, recuperando y cerrando muy bien a los laterales y saliendo rápido, desde el menejo, siempre criterioso, de la Bruja. Y se vió un Barsa seguro, que quizás abusó del centro como principal herramiemta de ataque, ante la presencia de Henry e Ibramovich en el área (Una tentación al centro), que proyectaba a sus laterales (Sobre todo a Dany Alves), con un Xavi intermitente pero profundo cuando la pelota pasaba por sus pies. Un Messi, a lo Messi, presente pero ausente, y que aparece cuando tiene que aparecer. Me hace acordar a los obstetras. El trabajo lo hacen otros, pero los bebés al mundo los traen ellos.
Durante los 90 minutos siempre tuve la sensación que el Barsa lo pódía empatar, nunca tuve la sensación que el Pincha lo podía ganar cuando el resultado estaba 1 a 1. Esa, se me ocurre, es la principal diferencia entre un grande entre los grandes y un excelente equipo.
Pero este post no pretende ser un comentario deportivo sobre lo que todos vieron. Es un pensamiento circular sobre lo hipócrita que es la sociedad argentina. Hoy leo en el diario, que la ciudad de La Plata estaba toda pintada con frases rotundas en contra de Lionel, quien tuvo la fortuna para su equipo de hacer el gol de la victoria.
Los más fanáticos lo acusaban de traidor a la patria. ¿cómo se le ocurría ser el cancerbero del fútbol argentino?. Los hinchas, algo más racionales, lo acusaban de haber gritado el gol de manera eufórica, algo dolidos por el gol en si mismo. El resto, blasfemando porque ese Messi no es el de la Selección.
Este Messi, que no es más que un excelente definidor de la estrategia que otros elaboran, tiene 20 años y le gusta jugar al fútbol. Disfruta de la pelota en sus pies. Pero además es un profesional. Por hacer lo que hace, le pagan un sueldo, premios, y algo más. Su obligación es dar todo de sí, no fijarse en temas de nacionalidades, que nos gusta enarbolar sólo cuando nos conviene.
Y el festejo se relaciona más con la alegría de coronar un año espectacular, cargado de reconocimientos, de logros personales y colectivos, que con la ofensa a una hinchada que ni siquiera conoce.
La hipocresía de una sociedad que sabe poco de nacionalismos y cada vez que los manifiesta los termina escribiendo con Z.
Cargar sobre las espaldas de Lionel, el gol y su festejo, es una irresponsabilidad que no podemos reproducir. Tratemos de desalentar este tipo de análisis que mezcla el fútbol con la nacionalidad y la nacionalidad con los nazionalismos.
Aplausos para un excelente equipo como Estudiantes, felicitaciones al digno ganador, reverencias al mejor jugador del mundo, que es argentino y cuya SELECCION espera que pueda explotar a partir del 11/06, de la misma manera que lo hace en 3/4 de cancha jugando para el Barcelona.
Por qué un blog? Por qué este blog?
Este espacio fue pensado como una catarsis, un lugar donde volcar experiencias de vida, pensamientos, miradas críticas sobre la realidad. Es un ensayo de apertura en donde los filtros los ponen los lectores. Es un grito desesperado hacia el todo, desde la nada. Existirán temas de interés general que impliquen debate y otros que no merezcan un mísero comentario. Lo importante es que todos se sientan libres de expresarse, como yo. El Tano Gabino es la imagen que me quedó de mi viejo, con su manto y con mi mirada los invito a navegar, con el solo objeto de contribuir a la confusión mundial.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Basta de Hipocresía
Etiquetas:
Barcelona,
Estudiantes de La Plata,
Messi,
Mundial de Clubes,
Nacionalismo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario